Alimentos funcionales: ¿necesidad o lujo?

Eva María Trescastro-López; Josep Bernabeu-Mestre

,Universidad de Alicante Grupo Balmis de Investigación en Salud Comunitaria e Historia de la Ciencia , Alicante , España

2174-5145. 2015 Mar 0; 19
doi: 10.14306/renhyd.19.1.153

Copyright


<p><a name="top"></a><font face="Verdana" size="2"><b>EDITORIAL</b></font></p> <p>&nbsp;</p> <p><font face="Verdana" size="4"><b>Alimentos funcionales: ¿necesidad o lujo?</b></font></p> <p><font face="Verdana" size="4"><b>Functional foods: need or luxe?</b></font></p> <p>&nbsp;</p> <p>&nbsp;</p> <p><font face="Verdana" size="2"><b>Eva Mar&iacute;a Trescastro-L&oacute;pez<sup>*</sup> y Josep Bernabeu-Mestre</b></font></p> <p><font face="Verdana" size="2">Grupo Balmis de Investigaci&oacute;n en Salud Comunitaria e Historia de la Ciencia, Universidad de Alicante, Espa&ntilde;a.</font></p> <p><font face="Verdana" size="2"><a href="#bajo">Dirección para correspondencia</a></font></p> <p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p> <p><font face="Verdana" size="2">Como ocurre en otros &aacute;mbitos de la actividad cient&iacute;fica, tambi&eacute;n en el campo de la nutrici&oacute;n humana y la diet&eacute;tica se asiste al fen&oacute;meno de las modas. Precisamente, en el campo de la nutrici&oacute;n actualmente uno de los temas "de moda" son los alimentos funcionales. A lo largo de la historia, las recomendaciones o pautas de car&aacute;cter diet&eacute;tico han estado muy relacionadas, no s&oacute;lo con los avances de la ciencia de la nutrici&oacute;n, sino tambi&eacute;n con el concepto de salud vigente en cada momento hist&oacute;rico<sup>1-4</sup>.</font></p> <p><font face="Verdana" size="2">De hecho, los alimentos funcionales deben abordarse en el marco de la evoluci&oacute;n que ha mostrado la diet&eacute;tica, y desde que se empezaron a establecer las primeras pautas, se fueron produciendo -y se siguen produciendo- cambios importantes en las propiedades nutritivas consideradas y en los criterios utilizados para determinar la adecuaci&oacute;n de las dietas<sup>5</sup>.</font></p> <p><font face="Verdana" size="2">Durante la primera mitad del siglo XX, el enfoque de los nutricionistas se hab&iacute;a centrado en los nutrientes esenciales, aquello que denominar&iacute;amos la nutrici&oacute;n adecuada, mientras que durante la segunda mitad del siglo XX, adem&aacute;s de insistir en la importancia de una alimentaci&oacute;n adecuada en la prevenci&oacute;n de determinados problemas de salud, el inter&eacute;s se empez&oacute; a orientar progresivamente hacia los compuestos bioactivos de los alimentos y el papel de la alimentaci&oacute;n en la promoci&oacute;n de la salud, lo que conocemos como nutrici&oacute;n &oacute;ptima, al reconocer que la dieta ir&iacute;a m&aacute;s all&aacute; de su mera contribuci&oacute;n nutricional<sup>5</sup>.</font></p> <p><font face="Verdana" size="2">Pero el concepto de alimento funcional que emergi&oacute; como uno de los primeros pasos en la b&uacute;squeda de una nutrici&oacute;n &oacute;ptima y personalizada, enfocada a la promoci&oacute;n integral de la salud y a la reducci&oacute;n del riesgo de ciertas enfermedades, no goza todav&iacute;a de consenso cient&iacute;fico. Los efectos beneficiosos de muchos alimentos funcionales son, por el momento, especulativos, aunque empiezan a consolidarse evidencias cient&iacute;ficas sobre las propiedades de ciertos grupos de alimentos funcionales. De hecho la Dieta Mediterr&aacute;nea proporciona numerosos y variados alimentos funcionales: frutas, verduras, legumbres, hortalizas, pescados, l&aacute;cteos fermentados, aceite de oliva virgen y, en cantidades moderadas, frutos secos<sup>6</sup>.</font></p> <p><font face="Verdana" size="2">As&iacute; pues, desde su formulaci&oacute;n el concepto de alimento funcional ha estado rodeado de controversias que conviene recordar<sup>7</sup>, algunas de ellas de car&aacute;cter conceptual. El origen de los alimentos funcionales formaba parte de una estrategia para mejorar la calidad de vida, especialmente de la poblaci&oacute;n anciana, y muy en la l&iacute;nea del marketing, pasaron a formar parte del arsenal de "<i>alimentos fortificados con ingredientes capaces de provocar efectos beneficiosos para la salud</i>". Sin embargo no deben confundirse con los alimentos enriquecidos, suplementados o propiamente fortificados, ya que en estos &uacute;ltimos la adici&oacute;n de nutrientes busca aumentar su valor nutritivo, pero no va m&aacute;s all&aacute;, en el sentido de pretender mejorar la salud de la poblaci&oacute;n a la que se destina, excepto en las consecuencias que se derivan de una mejor adecuaci&oacute;n de las necesidades nutritivas. A pesar de todo, la frontera entre ambos grupos de alimentos no siempre est&aacute; bien definida, y as&iacute; la adici&oacute;n de nutrientes como el calcio, zinc, o vitaminas antioxidantes puede aportar ambos valores: el nutricional no funcional y el funcional.</font></p> <p><font face="Verdana" size="2">Pero es sobre todo en el balance coste/beneficios<sup>7-8</sup> donde incidencia no tenemos ninguna duda acerca de la idoneidad probablemente se sit&uacute;an la mayor parte de las controversias y donde procede plantear la pregunta ¿Necesitamos realmente alimentos funcionales?</font></p> <p><font face="Verdana" size="2">Nadie pone en duda que una alimentaci&oacute;n desequilibrada supone una factor de riesgo para la aparici&oacute;n de ciertas enfermedades y que, por el contrario, una alimentaci&oacute;n adecuada puede aportar un efecto protector para la salud. Sin embargo, no existe tanto consenso, cuando se plantea si una combinaci&oacute;n espec&iacute;fica en cantidad y calidad de los alimentos que ingerimos es suficiente para alcanzar los beneficios extra que en un principio cabr&iacute;a otorgar a los alimentos funcionales. Si la respuesta es negativa, ya tenemos justificada la necesidad de complementar una dieta equilibrada con algunos alimentos o componentes de los mismos con efectos espec&iacute;ficos y positivos para la salud.</font></p> <p><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, tambi&eacute;n podemos contemplar la cuesti&oacute;n desde otra perspectiva. Si admitimos la importancia de la alimentaci&oacute;n en el mantenimiento de una buena salud, y el efecto negativo que los malos h&aacute;bitos alimentarios ejercen sobre la misma, para alcanzar el objetivo de una alimentaci&oacute;n y nutrici&oacute;n saludables, nos podemos encontrar, b&aacute;sicamente, ante dos posibles estrategias. La primera, quiz&aacute;s la m&aacute;s razonable, insistir en la pr&aacute;ctica de h&aacute;bitos alimentarios correctos. Frente a ella, y en particular cuando los resultados o el impacto de la promoci&oacute;n de dichas pr&aacute;cticas saludables no son los esperados, intentar mejorar la salud introduciendo cambios en la composici&oacute;n de los alimentos, tal como se pretende con los alimentos funcionales.</font></p> <p><font face="Verdana" size="2">¿Se est&aacute; imponiendo la estrategia de los alimentos funcionales frente a la de la promoci&oacute;n de h&aacute;bitos alimentarios saludables? Si es as&iacute;, ¿qu&eacute; consecuencias se pueden derivar?</font></p>
<p><font face="Verdana" size="2">Los nuevos estilos de vida son, al menos en parte, responsables de que un sector importante de la poblaci&oacute;n haya abandonado unos h&aacute;bitos de alimentaci&oacute;n saludables que durante mucho tiempo han formado parte de nuestra tradici&oacute;n y cultura alimentaria. El ritmo de vida actual, la gran oferta de alimentos, la falta de tiempo para cocinar o las pocas ganas de hacerlo, unido a la falta de informaci&oacute;n y conocimiento en nutrici&oacute;n, hacen que se tomen decisiones err&oacute;neas en cuanto a la selecci&oacute;n de los alimentos que se van a consumir. Traducido en t&eacute;rminos alimentarios, nos encontramos ante un consumo excesivo de productos de origen animal y, por el contrario, ante una escasa ingesta de productos vegetales. Unos h&aacute;bitos err&oacute;neos que adquieren la condici&oacute;n de factor de riesgo en algunos de los principales problemas de salud que definen el actual panorama epidemiol&oacute;gico, tal como ocurre con las enfermedades cardiovasculares o con el c&aacute;ncer, dos de las principales causas de muerte en las sociedades desarrolladas como la nuestra. Para reducir su incidencia no tenemos ninguna duda acerca de la idoneidad de la promoci&oacute;n de h&aacute;bitos alimentarios capaces de rebajar el consumo de grasas saturadas y de colesterol y aumentar el de fibra y antioxidantes (o reiterando lo que afirm&aacute;bamos hace un momento, reducir el consumo de productos de origen animal y aumentar el de frutas y verduras). Por el contrario, s&iacute; que existen dudas cuando nos planteamos si pueden alcanzar el mismo objetivo los alimentos modificados, para hacerlos, por ejemplo, m&aacute;s cardiosaludables.</font></p> <p><font face="Verdana" size="2">Otra de las cuestiones pol&eacute;micas que rodea a los alimentos funcionales es aquella que tiene que ver con los riesgos que pueden plantear estos productos desde el punto de vista de la seguridad alimentaria. En principio estos alimentos han sido sometidos a estudios exhaustivos y uno de los requisitos para su comercializaci&oacute;n es la demostraci&oacute;n de que no provocan efectos t&oacute;xicos en el consumidor, a las dosis aconsejadas de consumo.</font></p> <p><font face="Verdana" size="2">Pero tambi&eacute;n en este aspecto, en lo referente a las dosis aconsejadas o aceptables, pueden resultar &uacute;tiles los antecedentes hist&oacute;ricos, en la medida en que nos pueden guiar en el camino a seguir<sup>7</sup>. As&iacute; ha ocurrido con ciertos aditivos alimentarios a los que estuvimos asignando una ingesta diaria admisible, y con posterioridad hemos descubierto sus efectos nocivos para la salud. Se impone aplicar siempre el principio de precauci&oacute;n, y evitar pol&iacute;ticas de actuaci&oacute;n que suponen asumir que quiz&aacute;s lo que hoy se aprueba dentro de unos a&ntilde;os no se podr&aacute; sustentar.</font></p> <p><font face="Verdana" size="2">Los potenciales riesgos de los alimentos funcionales existen, no s&oacute;lo cuando se utilizan en cantidades superiores a las recomendadas, sino tambi&eacute;n cuando su consumo pudiera interferir en un tratamiento farmacol&oacute;gico, o cuando no se tienen en cuenta recomendaciones paralelas de consumo. Se trata, en definitiva, de un tema complejo, porque el buen o mal uso de estos productos depende en &uacute;ltima instancia del consumidor, y aqu&iacute; surge una cuesti&oacute;n clave en todo el proceso de incorporaci&oacute;n y difusi&oacute;n de los alimentos funcionales: ¿hasta qu&eacute; punto podemos pretender que el consumidor sea un experto en nutrici&oacute;n, capaz de interpretar correctamente la informaci&oacute;n que se aporta en el etiquetado o en la publicidad?</font></p> <p><font face="Verdana" size="2">La posible percepci&oacute;n equivocada por parte de los consumidores del verdadero efecto del alimento funcional puede suponer realmente un riesgo. As&iacute;, un consumidor con un problema de salud concreto puede llegar a creer que consumiendo todos los alimentos que el mercado le ofrece, bajo el eslogan de que le ayudar&aacute;n a mejorar sus resultados, podr&iacute;a abandonar o descuidar su tratamiento de primera l&iacute;nea (ya sea farmacol&oacute;gico o diet&eacute;tico) e incluso permiten unas licencias que agravar&iacute;an su estado de salud.</font></p> <p><font face="Verdana" size="2">Adem&aacute;s, la actual preocupaci&oacute;n, cuando no obsesi&oacute;n por la salud, puede complicar el consumo de alimentos funcionales, en la medida en que hace a los consumidores m&aacute;s vulnerables frente a mensajes sesgados en los que se exalten o xageren determinadas propiedades de un alimento o de un ingrediente, separ&aacute;ndolos del contexto global de la dieta y del estilo de vida. Los consumidores son realmente sensibles a las alegaciones saludables de los alimentos y esto est&aacute; llevando a que todos los sectores intenten buscar en sus productos algo que pueda resultar particularmente saludable, porque ¿qu&eacute; alimento va a conformarse s&oacute;lo con sus propiedades saludables?</font></p> <p>&nbsp;</p> <p><font face="Verdana" size="2"><b>Alimentos funcionales, en su justa medida y con sentido com&uacute;n</b></font></p> <p><font face="Verdana" size="2">Si fu&eacute;semos capaces de desarrollar de forma adecuada la estrategia de promocionar h&aacute;bitos alimentarios correctos, no ser&iacute;a necesario modificar los alimentos convencionales para alcanzar los efectos saludables que se atribuyen a los alimentos funcionales y, por tanto, en este sentido no ser&iacute;an imprescindibles, pero tambi&eacute;n hay que reconocer que en casos particulares y concretos pueden resultar, si no estrictamente necesarios, s&iacute; convenientes o incluso recomendables, siempre y cuando haya garant&iacute;as suficientes en cuanto a su seguridad, inocuidad y eficacia<sup>9</sup>. No hay que olvidar tampoco que los alimentos nacieron pensando en las poblaciones de riesgo o afectadas por ciertas patolog&iacute;as, no para la poblaci&oacute;n sana.</font></p> <p><font face="Verdana" size="2">Como indica la profesora Carmen Vidal Carou<sup>7</sup>, catedr&aacute;tica de Nutrici&oacute;n y Bromatolog&iacute;a de la Universidad de Barcelona, en cualquier caso, los alimentos funcionales no son una panacea y no deber&iacute;an ser un recurso f&aacute;cil para compensar dietas inadecuadas o insuficientes, aunque pueda ser m&aacute;s c&oacute;modo consumir un alimento funcional que dedicar la debida atenci&oacute;n al conjunto de la dieta. La primera regla para una correcta alimentaci&oacute;n sigue siendo una dieta suficiente, variada y equilibrada, que si es as&iacute; ya incluir&aacute; los componentes funcionales propios de la naturaleza de los alimentos ingeridos.</font></p>
<p><font face="Verdana" size="2">Dos ser&iacute;an, por tanto, los principales retos que plantean los alimentos funcionales. En primer lugar, obtener suficiente evidencia cient&iacute;fica acerca de sus efectos y seguridad. A pesar del crecimiento en la demanda de este tipo de alimentos, la comunidad cient&iacute;fica todav&iacute;a se encuentra evaluando su idoneidad para la salud humana; sobre todo si consideramos su consumo a largo plazo. En segundo lugar, conseguir, como advierten las autoridades alimentarias y sanitarias de todo el mundo, que el consumo de estos alimentos sea, en cualquier caso, parte de una dieta equilibrada y en ning&uacute;n caso un substituto de la misma.</font></p> <p>&nbsp;</p> <p><font face="Verdana" size="2"><b>Bibliografía</b></font></p> <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. Bernabeu-Mestre J, Esplugues-Pellicer JX. El para qu&eacute; de una historia de la alimentaci&oacute;n. En: Bernabeu Mestre J., et al. (coords.). Investigaci&oacute;n e Innovaci&oacute;n Tecnol&oacute;gica en la Ciencia de la Nutrici&oacute;n. El abordaje de la malnutrici&oacute;n en el contexto de la cultura cient&iacute;fica. Alicante: Editorial Club Universitario/ Red MeICyted; 2008. p. 7-120. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4165248&pid=S2174-5145201500110000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. Mara&ntilde;&oacute;n Posadillo G. Pr&oacute;logo. En: Mart&iacute;nez Nevot F. Ideas modernas sobre la alimentaci&oacute;n. Su importancia en fisiolog&iacute;a y patolog&iacute;a. Madrid: Editorial Saturnino Calleja; 1923. p. 11-6. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4165250&pid=S2174-5145201500110000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. Men&eacute;ndez Patterson MA. Historia del conocimiento cient&iacute;fico de la Nutrici&oacute;n. Lecci&oacute;n Inaugural del curso 2005-2006. Oviedo: Ediciones de la Universidad de Oviedo; 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4165252&pid=S2174-5145201500110000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">4. Sastre Gallego A. Nutrici&oacute;n: historia y cultura. En: Ju&aacute;rez Iglesia M, Perote Alejandre, A (eds). Alimentos saludables y de dise&ntilde;o espec&iacute;fico. Alimentos funcionales. Madrid: Instituto Tom&aacute;s Pascual para la Nutrici&oacute;n y la Salud: 2010. p. 17-28. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4165254&pid=S2174-5145201500110000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">5. Bernabeu-Mestre, Esplugues J, Trescastro EM. Evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de las estrategias alimentarias y sus condicionantes. Alicante: Nunut Nutridid&aacute;ctica; 2015. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4165256&pid=S2174-5145201500110000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">6. Gil Hern&aacute;ndez A, Mart&iacute;nez de Vitoria Mu&ntilde;oz E. Dieta mediterr&aacute;nea: inter&eacute;s para la salud. En: Ju&aacute;rez Iglesia M, Perote Alejandre, A (eds). Alimentos saludables y de dise&ntilde;o espec&iacute;fico. Alimentos funcionales. Madrid: Instituto Tom&aacute;s Pascual para la Nutrici&oacute;n y la Salud: 2010. p. 187-97. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4165258&pid=S2174-5145201500110000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">7. Vidal Carou C. Balance riesgo/beneficio de los alimentos funcionales. En: Ju&aacute;rez Iglesia M, Perote Alejandre, A (eds). Alimentos saludables y de dise&ntilde;o espec&iacute;fico. Alimentos funcionales. Madrid: Instituto Tom&aacute;s Pascual para la Nutrici&oacute;n y la Salud: 2010. p. 159-71. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4165260&pid=S2174-5145201500110000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">8. Vidal Carou C. Alimentos funcionales. Algunas reflexiones en torno a su necesidad, seguridad y eficacia y a c&oacute;mo declarar sus efectos sobre la salud. Humanitas. 2008; 24: 1-27. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4165262&pid=S2174-5145201500110000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">9. Men&eacute;ndez Patterson MA. Avances cient&iacute;ficos en nutrici&oacute;n y alimentaci&oacute;n. En: D&iacute;az M&eacute;ndez C, G&oacute;mez Benito C (eds). Alimentaci&oacute;n, consumo y salud. Barcelona: Obra Social/ Fundaci&oacute;n La Caixa; 2009. p. 55-80. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4165264&pid=S2174-5145201500110000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> <p>&nbsp;</p> <p>&nbsp;</p> <p><font face="Verdana" size="2"><a href="#top"><img border="0" src="/img/revistas/renhyd/v19n1/seta.gif" width="15" height="17"></a><a name="bajo"></a><b>Dirección para correspondencia:</b> <br>* <a href="mailto:eva.trescastro@ua.es">eva.trescastro@ua.es</a></font></p> <p><font face="Verdana" size="2">Recibido el 18 de febrero de 2015. <br>Aceptado el 24 de marzo de 2015.</font></p>
References
1. Bernabeu-Mestre, J.; Esplugues-Pellicer, JX. El para qué de una historia de la alimentación. In: Bernabeu Mestre J., editor. Investigación e Innovación Tecnológica en la Ciencia de la Nutrición: El abordaje de la malnutrición en el contexto de la cultura científica. Alicante : Editorial Club UniversitarioRed MeICyted; 2008.
2. Marañón Posadillo, G.. Prólogo. In: Martínez Nevot F., editor. Ideas modernas sobre la alimentación: Su importancia en fisiología y patología. Madrid : Editorial Saturnino Calleja; 1923.
3. Menéndez Patterson, MA. Historia del conocimiento científico de la Nutrición: Lección Inaugural del curso 2005-2006. Oviedo : Ediciones de la Universidad de Oviedo; 2005.
4. Sastre Gallego, A. Nutrición: historia y cultura. In: Juárez Iglesia M, Perote Alejandre A, editors. Alimentos saludables y de diseño específico: Alimentos funcionales. Madrid : Instituto Tomás Pascual para la Nutrición y la Salud; 2010.
5. Bernabeu-Mestre; Esplugues, J.; Trescastro, EM. Evolución histórica de las estrategias alimentarias y sus condicionantes. Alicante : Nunut Nutrididáctica; 2015.
6. Gil Hernández, A.; Martínez de Vitoria Muñoz, E. Dieta mediterránea: interés para la salud. In: Juárez Iglesia M, Perote Alejandre A, editors. Alimentos saludables y de diseño específico: Alimentos funcionales. Madrid : Instituto Tomás Pascual para la Nutrición y la Salud; 2010.
7. Vidal Carou, C. Balance riesgo/beneficio de los alimentos funcionales. In: Juárez Iglesia M, Perote Alejandre A, editors. Alimentos saludables y de diseño específico: Alimentos funcionales. Madrid : Instituto Tomás Pascual para la Nutrición y la Salud; 2010.
8. Vidal Carou, C. Alimentos funcionales: Algunas reflexiones en torno a su necesidad, seguridad y eficacia y a cómo declarar sus efectos sobre la salud. Humanitas 2008 (24)
9. Menéndez Patterson, MA. Avances científicos en nutrición y alimentación. In: Díaz Méndez C, Gómez Benito C, editors. Alimentación, consumo y salud. Barcelona : Obra Social/ Fundación La Caixa; 2009.

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